Ruta por las lagunas de Puebla de Beleña. Agua…poca.

Hace ya unos meses que no subo nada al blog, por una rodilla que no me da mucha tregua últimamente. Así que vamos a reiniciar las andadas de manera progresiva. Hoy 20 de febrero de 2016, una pequeña ruta que sobre el papel prometía bastante: Ruta a las Lagunas de Puebla de Beleña. Lo que encontré allí no fue tan interesante.

Esta es la ruta que seguí desde Puebla de Beleña hasta las lagunas y vuelta, algo más de 7 km. El inicio es un pueblecillo de la provincia de Guadalajara, al sur de la sierra de Ayllón, de unos 46 habitantes. No hay nada que destaque de Puebla de Beleña, un pequeño grupo de casas sin una estética en común alrededor de una iglesia del siglo XVII. Lo único que me llamó la atención es que las nuevas construcciones se están llevando a cabo de manera muy cuidada, lo cual queda ensombrecido por otras viviendas en las que no se ha invertido nada en mucho tiempo.

 

Saliendo del pueblo en dirección oeste nos encontramos con el inicio de la Ruta de las Rañas, que seguiremos durante un tramo. Como curiosidad, para quien no sepa qué es una raña (como yo hace unas horas) el cartel de la ruta lo define así de fácil: “Depósitos detríticos de cantos cuarcíticos y arcillas que coronan las llanuras amesetadas que se forman en los piedemontes de los relieves paleozoicos del Sistema Central” Si lo vuelves a leer, se te va a quedar la misma cara que ahora.

La ruta continúa por pistas entre campos de cultivo, disfrutando de paisajes impresionantes, quedando a la derecha el pico Ocejón y de espaldas la alcarria con dos penachos de vapor a lo lejos que por su situación supongo que se tratará de la central nuclear de Trillo.

Llego finalmente al punto más interesante de la ruta: las lagunas. Dos lagunas que son punto de paso de cientos de aves migratorias entre febrero y marzo mayoritariamente, como grullas, garzas, cigüeñas,… reserva natural de 210 ha. y zona protegida dentro de Red Natura 2000. Cada una de las lagunas tiene un punto de observación y desde allí también podemos ver la sierra que por estas fechas está nevada. Me preguntaba cómo no había oído hablar antes de estas lagunas desde que me vine a vivir a Guadalajara. Mi primera respuesta es la de siempre, que es una provincia muy mal promocionada turísticamente. La respuesta más acertada la descubrí al llegar: Estaba aquello más seco que…

Y claro, si no hay agua, pues las aves no paran. Hablando allí con varias personas que se acercaron hasta las “lagunas”, me comentaron que habían venido otros años por la misma época y que sí había agua, en abundancia y aves de todo tipo.

Preguntas que si voy a volver. Pues sí, me lo apunto para volver en otro momento, esperando que haya más agua. Además varios campos que rodean la ruta tienen plantaciones de lavanda, un paisaje que quiero fotografiar cuando esté floreciendo.

Termino la jornada con una cerveza al final del camino, que no pude tomar en el pueblo de inicio porque por no tener no tenía ni bar.

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