Ruta en el Parque Nacional de Ordesa. Por la senda de los Cazadores hasta la cola de caballo.

En 1918 España fue pionera en Europa en asuntos de protección de la naturaleza, legislando los dos primeros Parques Nacionales del país. El primero fue el de Picos de Europa (que de aquella aún se llamaba de la Montaña de Covadonga) y el segundo fue el de Ordesa y Monte Perdido. Es este último parque por el que me decidí este domingo 24 de julio para ir de ruta.  Aquí el track que descargué de Wikiloc antes de comenzar.

El acceso al parque en vehículo particular está cerrado. La manera más habitual y cómoda de acceder, es coger el autobus que sale desde el centro de información del parque situado en Torla. Un pequeño pueblo muy bonito y acondicionado para dar cabida a la multitud de turistas que recibe el parque. Solamente el parking del centro de información debe ser casi tan grande como el resto del pueblo. Torla son cuidadas edificaciones con puertas y ventanas de madera, fachadas de piedra y tejados de pizarra que albergan todo lo necesario para el turista. Desde hoteles, campings, restauración hasta tiendas de regalos y tiendas de deportes enfocadas a los deportes de montaña.

El autobus que sale desde Torla hasta el Parque Nacional realiza un trayecto de unos 10 minutos por estrechas carreteras zigzagueantes dejándote finalmente en un aparcamiento desde el que salen las diferentes rutas de esta zona del parque. En este inicio tienes bar, tienda de regalos, fuente y aseos. Dentro del abanico de rutas que se pueden realizar desde este punto, nos decidimos por una ruta circular hasta la cascada denominada cola de caballo. Iniciamos la ruta por la senda de los cazadores, continuando por la faja de Pelay hasta la cola de caballo para posteriormente regresar al punto de partida por la parte más baja del valle viendo el resto de cascadas del río Arazas.

Durante el primer tramo de la senda de los cazadores, la subida hasta el primer mirador, salvas la práctica totalidad de pendiente ascendente de la ruta. Tiene el lado positivo de que a partir de ahí es casi todo cuesta abajo, pero para ello tienes que realizar una subida inicial de casi 2 horas por un camino en zigzag. Desde este primer mirador dos sensaciones envuelven al senderista: la primera es de frustración, porque nada más mirar hacia abajo ves a muy poca distancia de ti el aparcamiento desde el que saliste. ¡Dos horas para salvar una distancia en línea recta tan pequeña! La segunda sensación es de satisfacción cuando contemplas todo el valle, porque tanto esfuerzo ha merecido mucho la pena. Las vistas tanto desde ese mirador como desde el camino por la faja de Pelay, son espectaculares.

 

Continua la ruta por dicha faja, finalizando después de más de 10 km en la cola de caballo. Gran cascada al final del valle donde la mayor parte de senderistas aprovechan para descansar mientras admiran la belleza de este enclave.

Para lo más valientes, esta ruta tiene una continuación hasta el refugio de Goriz, en el que previa reserva se puede hacer noche con cena. Y ya desde allí realizar otras rutas como la subida hasta Monte Perdido. Otros senderistas que hicieron noche ese día me comentaron que a pesar de ser julio en la subida a Monte Perdido pisaron nieve.

Siendo este el segundo día consecutivo de rutas, preferí terminar la ruta en la cola de caballo y regresar hasta el aparcamiento, lo que hace un total de 22 km.

La vuelta comienza en una pradera, donde ese día pastaba un rebaño de vacas con envidiable tranquilidad. La mayor parte del regreso se realiza cerca del rio Arazas, y sus numerosas cascadas. Cuando no vas pegado al río, vas por un camino dentro del bosque cuya sombra ese día se agradecía. Bosque en el que pudimos observar varias ardillas que se paseaban sin apenas miedo de la cantidad de senderistas que pasaban por el camino.

Llegados a estas alturas del blog, creo que ya he realizado rutas suficientes como para empezar a crear un ranking con mis favoritas. Y sin duda, esta estará entre ellas. Si bien muchas rutas de senderismo tienen dos o tres puntos llamativos enlazados con varios kilómetros que no tienen ningún interés, Ordesa es espectacular desde el inicio hasta el final. Visita obligada para cualquier aficionado al senderismo.

Para terminar, les escribo unas postales a mis sobrinos mientras disfruto de una cerveza al final del camino y espero el autobús de vuelta._DSC0405

 

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