Hace unos años, un famosísimo actor de Hollywood (no diré nombres para evitar spoilers) decía una frase en una de sus pelis que me llamó la atención. Se vió obligado a hacer noche en casa de unos acogedores inmigrantes. Él, como prota de la peli y futuro salvador de la humanidad, les recomendó que se fuesen con él. Como no hablaban su idioma, les dice en un español bastante aceptable “movimiento es vida”. Estos amigables mexicanos declinaron su oferta y permanecieron encerrados en casa. Al poco de marchar el prota, mueren. El protagonista, fiel a sus propios consejos, no para de moverse en toda la película, lo que conlleva múltiples aventuras, peligros y finalmente sobrevivir y conseguirle a la humanidad una posibilidad de salvarse de la enfermedad que asola el planeta.

Tres películas después, el mismo actor en un papel diferente, hace oídos sordos al consejo que dio en aquella película. Se emperra en quedarse donde está, y esa decisión le cuesta la vida. De una manera muy patriótica, americana y heroica. Pero palma.

¿Qué hemos aprendido de esto? ¿Qué podemos aprender de Hollywood? Que no puedes desoír al prota de la peli y sobrevivir, y menos aún si el prota es además el productor y guapo. Pero lo que nos concierne es la otra parte, la del movimiento. Los mil veces visionados vídeos sobre salir de la zona de confort y sus ventajas. Los cientos de historias cuyo subtexto principal es la importancia del camino por encima del destino. Desde La Odisea hasta El Alquimista, pasando por Dorothy y su camino de baldosas amarillas.

Es esta la principal idea que queremos contagiar desde esta página web. Que el sofá te atrape el menor número de fines de semana posible. Que cada vez que sales de casa sigues aprendiendo tengas la edad que tengas. Que cualquier salida te enseña mucho más que lo que pueda contarte esta web o la wikipedia.

Y que en definitiva, por muy simple y tonta que parezca la frase, estamos convencidos de que “movimiento es vida”.